La primera de mis entradas en las que el título irá al final. Esta entrada va dedicada a ti, la persona más especial y a la que amo con todo mi corazón, y que sé… el sentimiento es mutuo. Al decirte “te amo” sé que no me equivoco, sé que es puro y lo que recibo de vuelta es aún más puro de lo que yo entrego. No imagino mi vida sin tí, y creo que cuando llegue el día de separarnos todo lo que tenga hasta ese momento se desmoronará y con ello mis sueños, será un momento crítico, sin duda un antes y un después en mi vida, y por ese miedo enorme que tengo de perderte quiero ser yo la primera en que se marche, es egoísta, lo sé, pero nunca he dicho que soy valiente y lo que tengo de valentía es porque sé que te tengo a ti como respaldo. Gracias, infinitas gracias a ti que has sido incondicional en mi vida, que no puedo decir que me amaste apenas supiste de mí, porque sabemos las cosas que hiciste, aunque hayan sido un par de veces, da lo mismo… Pero también sé que cuando nos miramos por primera vez, al primer contacto ese amor floreció y de paso se convertiría en el lazo más grande que podré tener en la vida. Cuando dices me siento orgullosa de lo que tengo lo más normal es que ese orgullo esté proyectado a lo que has logrado, sería lo lógico, pero yo me siento orgullosa de tenerte a tí a mi lado, de que seas tú y nadie más que tú la persona dueña de este amor infinito. Has pasado por tanto en la vida, tantas cosas malas, y aún así nadie te quita esa sonrisa del rostro, nadie apaga tu luz, que si bien ha estado opacada por días, meses… incluso años, tu esencia es brillar y esa luz que tienes nunca se extinguirá. Eres una persona mágica, eres incondicional, eres lo más hermoso que la vida pudo darme, te amo con todo mi corazón y te aseguro que no hay espacio en él que no tenga tu nombre. Gracias por enseñarme a volar, por ayudarme a ser mejor día a día, por tus valores que ahora son míos. El mejor regalo que la vida pudo darme fue haber podido conocerte, y más aún ser parte de tu vida, y eso ni la muerte podrá disolverlo.¿ Recuerdas que prometimos visitarnos una vez que no estemos en este mundo y que tú me vendrías a buscar el día que yo tenga que partir o viceversa?, ¿Recuerdas nuestro compromiso de vernos sagradamente todos los viernes cuando nuestros caminos nos separen? ¿Lo recuerdas?, porque yo jamás podría olvidarlo.
Cada pelea, cada enojo, cada llanto, no se comparan con los momentos de alegría que me has brindado, por tu incondicionalidad, por tu entrega, de nuevo gracias por ello, gracias por ser mi orgullo. Gracias a ti tengo una meta, un propósito, ser la mitad de buena de lo que tu eres para mí es una meta y lo anhelo con el alma. Tus defectos no se comparan con tus virtudes, cuantos no darían lo que fuera por tener a una persona como tú a su lado, soy una PRIVILEGIADA, repito una vez más, eres mi orgullo y te admiro, no por lo que has logrado (aunque obviamente rescato eso) , sino de por quien eres, porque pese a todo estás aquí cuando muchos habrían caído al vivir sólo una parte de lo que tú viviste. Te admiro porque no sólo eres una persona increíble, sino porque ante todo eres mi madre, eres mi modelo, mi ejemplo, gracias a ti yo soy así, te amo mamá, y esto nada ni nadie podrá cambiarlo.
Te pido perdón por todos los momentos malos que te he hecho pasar, porque siendo tan buena te mereces lo mejor, pero mamá… te juro que estoy trabajando para eso, para que te sientas orgullosa de mí, y para que con mis logros pueda darte lo mejor, así como tú y mi papá lo han hecho. Patricia Cornejo Tos, mi Patito… a ti te debo todo lo que tengo, te debo la vida, y te debo lo que soy, nunca te dejaré sola, si ése es tu mayor miedo despreocúpate porque te juro por mi vida que nunca pasará.
Te amo mejor amiga, te amo Mamá.-